"¡Nos engañaron con la primavera!" Nos engañaron nuestros sueños, nuestros más diáfanos deseos, la televisión y el libro; nos engañó el tendero y Gabriel García Márquez, la yerba mala y el reloj. Nos engañó esa ocarina, también la neurona y el átomo. Nos engañó ramplonamente la gallina clueca y el eucalipto; Nos engañó el asfalto y África. Nos engañó Bogotá, Cartagena y Leticia; nos engañó la internet, la educación y la almohada. Nos engañó el agua, el aire y los poemas. También me engañó usted, a sabiendas de que nunca engañé a nadie.
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